viernes, 6 de mayo de 2016

Los ahogamientos, segunda causa de mortalidad infantil.

La mayoría por imprudencias y descuidos de padres y niños.

Los ahogamientos, la mayoría provocados por imprudencias y descuidos de los padres y niños, se presentan como segunda causa de mortalidad en población infanto-juvenil, aunque se podrían evitar en un 80 por ciento de los casos, según ha destacado el coordinador del Comité de Prevención de Accidentes y Lesiones de la Asociación Española de Pediatría.
Según ha expresado, la gran mayoría de los ahogamientos se registra en piscinas privadas, muchas de las cuales no cumplen con los requisitos necesarios para garantizar la seguridad de la población más vulnerable.
 
La principal queja de este doctor se refiere a la ausencia de un vallado alrededor de la piscina, que "garantizaría que ningún niño pudiera acceder al agua sin control de una persona adulta". Se estima que más del 60 por ciento de las piscinas privadas no cuentan con un sistema de vallado adecuado.
 
El otro problema tiene que ver con el insuficiente número de socorristas ya que un niño se puede caer al agua sin que nadie se percate. En el 88 por ciento de los casos, los padres o responsables de la seguridad del niño admitieron haber tenido un despiste.
Por ello, el Comité de Prevención de Lesiones ha recomendado enseñar a los pequeños a nadar lo antes posible; extremar la vigilancia de los menores; el uso de flotadores por parte de los niños aunque no se estén bañando, e instalar vallas de protección que impidan acceder al menor al recinto sin compañía de adultos.
 
"Con la adopción de estos consejos lograríamos evitar la elevada mortalidad y morbilidad asociada a los ahogamientos. Un niño que permanece más de cinco minutos en el agua tiene un elevado riesgo de presentar secuelas neurológicas", subraya el doctor Pou. El Comité espera por otra parte que en los próximos meses se regulen los criterios técnicos y sanitarios y de seguridad de las piscinas.
En niños más mayores y adolescentes, también se produce una tasa considerable de ahogamientos, "inclusive en jóvenes que saben nadar". Una parte de los mismos se produce por el uso de toboganes y otros por los saltos al borde de la piscina. En el mar abierto, son los adolescentes el principal grupo de riesgo, "sobre todo cuando se asocia al consumo de alcohol".
DEPORTES ACUÁTICOS
Los nuevos deportes, sobre todo acuáticos, también están aumentando cada año las estadísticas de lesiones en los niños. La práctica de windsurfing, las motos acuáticas, las piraguas, los neumáticos u otros instrumentos hinchables o tan sólo el buceo provocan lesiones graves, que incluyen el ahogamiento y lesiones músculo-esqueléticas o medulares importantes.
"Lo fundamental con estos deportes es sentar las bases para que se practiquen siguiendo una normas mínimas de seguridad. A veces con medidas tan básicas como la utilización de elementos de flotación o no permitir realizar ciertos deportes hasta los 18 o 16 años se podría mejorar la seguridad infantil de forma sustancial", asegura Pou.
Las lesiones, en general, se han situado como la principal causa de mortalidad infantil en Europa por encima del año de vida, superior a la ocasionada por el cáncer o por las enfermedades respiratorias. Además, estas lesiones generan importantes secuelas: hasta el 25 por ciento de los niños y adolescentes ingresados por accidentes tendrá consecuencias importantes a nivel del sistema nervioso central como trastornos del desarrollo psicomotriz, problemas neurológicos por traumatismos medulares, músculo-esqueléticos, cutáneos o psicológicos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Violencia en la Escuela y Violencia Escolar

 
 
 
 ¿Qué lugar ocupa la escuela en esta problemática?

Violencia en las escuelas hace referencia a aquellos episodios que no son originados por vínculos o prácticas propias de la escuela, sino que tienen a la institución educativa como escenario.  En otras palabras, son aquellos episodios que suceden en la escuela, pero que podrían haber sucedido en otros contextos en los cuales los niños y jóvenes se reúnen.  En  estos casos, la escuela actúa como caja de resonancia del contexto en el que esta inserta.”

Por otra parte, “La violencia escolar es aquella que se produce en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa y en el ejercicio de los roles de quiénes la conforman; padres, alumnos, docentes, directivos.  Son el producto de mecanismos institucionales que constituyen prácticas violentas y/o acentúan situaciones de violencia social.”

Como dice Guillermo Covarrubias, “por más altos que sean  nuestros muros, la violencia de nuestras calles, nuestras casas, nuestros diarios y televisores, termina por traspasar los patios y las aulas de nuestras escuelas”.

La escuela es un espacio donde el bullying suele ocurrir cuando los adultos pierden control y supervisión de las interacciones entre chicos.

Es el grupo de adultos de una institución escolar el responsable directo de la ocurrencia de comportamientos de violencia entre pares que se sostiene en el tiempo.

Las normas de convivencia firmes y explícitas y la claridad en las sanciones cuando la agresión ocurre forma parte de las estrategias que las escuelas pueden utilizar para prevenir fenómenos de este tipo.

En general, la educación de directivos, docentes y alumnos en relación a la temática Bullying es fundamental para generar acciones preventivas de su ocurrencia.

La escuela ocupa un lugar exclusivo a la hora de ser  “caja de resonancia” de factores sociales, políticos y económicos, como también de conflictivas y aspectos psicológicos individuales. Por ello, es de suma importancia la apertura a conocimientos y recursos del entorno social e individual, como también construir un programa propio de trabajo sobre el cual trabajar la conflictividad que se haya identificado. 

Es decir, la Violencia como flagelo, como realidad impregnada en nuestra sociedad, puede entrar a la escuela, pero en cada caso, con un comprometido trabajo interno y con proyectos y planes de acción específicos se pueden obtener resultados muy positivos.
Continuando con la investigación antes citada de UNICEF y en la misma línea de pensar que la  Escuela y sus programas de acción pueden incidir en la permanencia o no de la violencia dentro de su espacio,  los investigadores resaltan que “La escuela -como toda institución-no es ni completamente opaca ni completamente transparente respecto de lo que ocurre en su entorno.

El bullying es solo una de las formas en las que puede ocurrir la violencia entre pares en una institución educativa y aquella que debe atenderse prioritariamente por la diferencia de poder que supone entre agresor y agredido.

Existen varias manifestaciones de conductas violentas en la escuela. Moreno Olmedilla  (Revista Iberoamericana de la Educación, Tecnología y Sociedad, ante la Educación) distingue diferentes categorías del comportamientos antisociales.
El Bullying está incluido en una de ellas, y es la que queremos destacar por su componente de proceso silencioso.
Desde esta campaña promovemos animar el compromiso de los adultos padres, docentes, directivos etc a involucrarse en la temática. Las investigaciones realizadas demuestran que la intervención adecuada, oportuna y responsable de los adultos produce resultados positivos en los casos de bullying o acoso entre pares.

La perspectiva y lugar del adulto (padres y agentes escolares) permite la distancia óptima para visualizar la problemática, delimitarla e intervenir.
También para desarrollar estrategias preventivas, por ejemplo: focalizando en factores que fortalezcan la convivencia con el otro, el respeto, la tolerancia, ensayando medios de resolución de conflictos, el cooperativismo, etc.

Uno de los puntos que sugiere la investigación de UNICEF es trabajar mediante intervenciones positivas en el clima escolar, entendiendo a éste como  “la percepción que tienen los sujetos acerca de la relaciones interpersonales que se establecen en el ámbito escolar  y el contexto o marco en el cual estas interacciones se dan” (Cornejo y Redondo).

 Esta  campaña compromete a los adultos participantes: padres y agentes escolares, porque consideramos que a partir de ellos  puede construirse la red de sostén y  el compromiso de acción para esta problemática. 

Existen herramientas y recursos que los expertos en la temática aportan y que cada Institución Escolar, (luego de la toma de conciencia de esta problemática y la capacitación);  puede seleccionar y aplicar en la elaboración de programas y proyectos intra-institucionales, conforme a la realidad particular en donde esta problemática los atraviesa e implica.

Los invitamos a consultar la fuente bibliográfica y de recursos, para acercarse a sugerencias o ejemplos acerca de las posibles herramientas de intervención, que expertos en el tema han planteado, a fin de que puedan orientar la construcción de su propia práctica de abordaje.
Fuente: la violencia escolar